Recurso de nulidad laboral.
- Pablo Henriquez Palacios
- 1 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Como abogado laboralista, a menudo me preguntan qué es y para qué sirve el recurso de nulidad. En palabras simples: es la vía para anular una sentencia cuando el tribunal aplicó mal la ley y ese error cambió el resultado del caso. Así lo establece el artículo 477 del Código del Trabajo.
Siguiendo la línea doctrinaria desarrollada por el ministro Omar Astudillo, la clave está en enfocar el recurso. Si el problema es jurídico (por ejemplo, una interpretación equivocada del artículo 162 sobre nulidad del despido), voy directo por el art. 477 de CT. El objetivo es explicar cuál es la regla correcta, cómo fue vulnerada y qué cambia en lo resolutivo al corregirla (acoger o rechazar una acción, ajustar un período, modificar una condena). En otras palabras: no basta decir “hubo un error”; hay que demostrar por qué ese error importa.
Ahora bien, no todos los vicios son de derecho. Cuando lo discutible es cómo se valoró la prueba, el camino es otro: art. 478 letra b) del CT (sana crítica). Si lo que faltó fue motivación suficiente o el fallo omitió analizar pruebas decisivas, entonces corresponde art. 478 letra e) del CT (requisitos de la sentencia). Astudillo insiste en no mezclar causales incompatibles: o el juez valoró mal (b), o no valoró/motivó (e). Confundirlas debilita el recurso.
Otro punto central es la “influencia sustancial”. No es un eslogan: hay que mostrar con precisión cómo el vicio modifica el resultado. Por ejemplo, en casos de nulidad del despido, si se aplica bien el art. 162 CT, la consecuencia concreta puede ser condenar remuneraciones desde el despido hasta la convalidación (pago íntegro más comunicación al trabajador), o bien negar la excepción del inciso séptimo si no se cumplen ambos requisitos copulativos (umbral y pago dentro de 15 días hábiles desde la notificación).
Por último, el petitorio debe estar bien diseñado. Si la Corte acoge el recurso, puede dictar sentencia de reemplazo de inmediato. Por eso, en el escrito dejo claro qué hechos no cambian y qué decisión corresponde al aplicar correctamente la ley. Esa claridad facilita la labor del tribunal y aumenta las posibilidades de éxito.
En resumen: un buen recurso de nulidad es quirúrgico. Identifica la norma mal aplicada, explica el error de manera pedagógica, acredita su influencia en el resultado y pide la decisión correcta. Ese enfoque —inspirado en lo que ha enseñado el Ministro y profesor don Omar Astudillo sobre la materia— es el que uso a diario para defender los derechos de mis clientes y, al mismo tiempo, para aportar claridad al sistema de justicia laboral.




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